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¡YA, CÁLLENSE! EL PROFE VA A ESCUCHAR
Dos mujeres conversan bajo la sombra de los árboles mientras las campanas doblan, anunciando las seis de la tarde. Frente a ellas cruza una jovencita que viste un uniforme ceñido que delata todas las virtudes de una mujer hecha y derecha. La jovencita va acompañada de un sujeto que le dobla en la edad; y que, apenas salieron del Colegio Virgen de la Caridad, le ha cogido de la mano. Tras de ambos, cinco adolescentes murmuran:
-Ese pofe es un churro.
-Sí, es un churro; pero sólo para que lo mires.
-¡Ya, cállense! El profe va a escuchar.
-¡Chist!, ¡chist!
-Ahora es para mirarlo, pero cuando Carolina se consiga otro, de seguro que lo deja y ahí sí entro al toque.
-¡Ya cállense!, ustedes sí que son bien demás -exclama, la que hasta hace poco se mantenía silenciosa.
Todas se lanzan contra ésta, recordándole que es una anticuada: la única virgen de todo el salón y sabe Dios si de todo el colegio.
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